Empresas 28.06.2018 > Perú

Perú: Desafíos políticos y económicos

El país ha vivido un primer semestre con vaivenes, en especial, a nivel gubernamental. Si bien esto podría haber afectado la confianza de los inversores externos y de los propios empresarios locales, la realidad indica que se mantienen números positivos, tanto a nivel macroeconómico como en el sector del juego. Por cierto, habrá que construir consenso y fortalecer los lazos internos para continuar en la senda del crecimiento.

Cuando hace unos tres meses, Martín Vizcarra asumió de manera ordenada pero imprevista la presidencia del Perú se encontró con un país que presentaba sólidos fundamentos económicos. Esa base le permitió absorber ciertos problemas de principios de año para tomar el timón con firmeza y proseguir en la dirección trazada, sin sufrir zozobras importantes. Desde ese momento hasta mediados de junio, la actividad económica se mantuvo en la senda de la aceleración. Una revisión más puntual de algunos números generales y de la reacción de la industria del gaming a las variables de la coyuntura nacional permitirá trazar un panorama de lo sucedido en el Perú en este primer semestre de 2018.

Datos macroeconómicos favorables
En los primeros cuatro meses del año, Perú registró indicadores positivos. Se observó una recuperación en la inversión privada (+5,3%) y en el gasto público. Hubo crecimiento en el sector de la construcción, un descenso de la inflación y una reducción del déficit de la balanza de pagos. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el 1T de 2018, el Producto Bruto Interno (PBI), a precios constantes de 2007, presentó una suba del 3,2%por la evolución de la demanda interna, dinamizada por el incremento del consumo y de la inversión en un contexto internacional provechoso. Asimismo, de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en mayo, la inversión pública creció un 36,3%. También tuvieron un ascenso las exportaciones (+6,3% en el 1T de 2018) e importaciones (+8% en el mismo período).

Vaivenes políticos
Como decíamos, este colchón económico permitió amortiguar el shock que el país experimentó en términos gubernamentales. El 21 de marzo pasado, el entonces presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, renunció a su cargo luego de casi 20 meses de mandato por denuncias graves de corrupción. La transición fue rápida y relativamente calma, pese a lo inesperado de la situación. El sucesor, Martín Vizcarra, buscó aprovechar el envión económico de los meses anteriores para brindar confianza a nivel interno y externo. Entre los desafíos presentes para el primer mandatario y su gabinete, estaba continuar estimulando el consumo, sostener la inversión pública, dar facilidades para la inversión privada y reducir el déficit fiscal (que es del 3,2% del PBI). Este último punto requiere promover la recaudación tributaria y sigue siendo al día de hoy el más preocupante. Es que, cuando en junio, para lograr tal fin, el ministro de Economía, David Tuesta, comunicó un paquete impositivo que expandía el espectro del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), incluyendo al sector del juego, y elevaba el precio de los combustibles, entre otras medidas, la propuesta se topó con fuertes resistencias en diversos actores económicos. Este rechazo motivó la reciente renuncia de Tuesta (estuvo sólo dos meses en el puesto) y su reemplazo por Carlos Oliva (ex viceministro de Hacienda del MEF entre 2011 y 2015, en el gobierno de Ollanta Humala). El presidente Vizcarra prefirió bajar el tono del conflicto y eligió concentrarse en mensajes positivos. “En el resto del año, Perú crecerá a tasas sostenibles e inclusivas”, dijo. Claro que la realidad es que esta dimisión fue la segunda en el gabinete desde la asunción de Vizcarra, tras la partida en abril pasado del ministro de Comercio Exterior y Turismo, Eduardo Ferreyros Küppers. Resulta evidente, entonces, que Vizcarra tendrá que lidiar con la desconfianza de una parte del sector empresarial y de una franja de la  ciudadanía, así como con el endeble apoyo político con el que cuenta en el Congreso.

Sobre impuestos y ludopatía
Para el sector del juego peruano, la renuncia de Tuesta quizás haya sido una buena noticia. Es que el ex ministro consideraba que había que “corregir ambigüedades en materia impositiva en el sector de casinos y máquinas tragamonedas, así como realizar modificaciones en el ámbito regulatorio y de aplicación de la legislación”. Además, desde la óptica de Tuesta, “la ludopatía crece a un ritmo del 33% anual en el Perú y el 5% de la población de Lima Metropolitana presenta complicaciones asociadas a este mal”. Sin embargo, José Miguel Chueca Santa María, director general de JMC Gaming Consultants, desmiente al ex funcionario: “Actualmente, hay algo más de 300 ludópatas registrados en el Perú, lo que corresponde al 0,0009375% de la población”. En términos tributarios, el sector soporta una carga más que suficiente. Los casinos en Perú pagan un impuesto al Net Win del 12% (según la Ley n° 27153), así como un impuesto a la renta del 30%. De hecho, la recaudación producto del primer impuesto mencionado viene creciendo en los últimos años, y en 2017 alcanzó los 297,4 millones de soles (US$89 millones). Desde enero de 2007 a diciembre de 2017, los operadores de las 741 salas de juego a lo largo del territorio nacional aportaron un total en impuestos equivalente a US$775 millones de utilidad neta. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), del cual depende la Dirección General de Juegos de Casino y Máquinas Tragamonedas (DGJCMT), percibe el 12% del total recaudado. Hasta fines del año pasado, esta cifra representó unos US$116,25 millones. De esa cifra, el 45% fue destinado a mejorar el sector turístico. Más allá de la salida de Tuesta, en el sector siguen viendo con preocupación el tema de un Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) aplicado exclusivamente a la industria. Algunos expertos sugirieron que, antes que un nuevo ISC, sería más conveniente aumentar los impuestos municipales ya existentes.

La hora del online
La realidad indica que Perú tiene una industria del juego absolutamente formal, regulada y controlada, con 77.300 máquinas tragamonedas interconectadas y supervisadas la DGJCMT. Antes que un nuevo impuesto, al menos para esta Dirección, lo fundamental es avanzar en torno a la regulación del juego online y las apuestas deportivas, que no están prohibidas, pero tampoco legalizadas dentro de una normativa. El organismo está terminando de definir el marco regulatorio para esas modalidades, en una instancia previa a su presentación al Congreso de la República. ¿Por qué éste sería un momento ideal para que Perú contara con esa legislación? Primero, los números del mercado lo avalan, en cuanto a Internet y las telecomunicaciones. Para 2017, se midió que había 20 millones de usuarios de Internet en el país, lo cual representa una tasa de penetración del 63%. Con respecto a suscripciones a teléfonos móviles, el total es de 35,56 millones para una población de 32 millones de personas. Esto ubica la penetración de móviles en 111%. El 55% de esas suscripciones es de banda ancha (3G y 4G). En consecuencia, el mercado de móviles todavía tiene un considerable potencial de expansión, por esa baja penetración de banda ancha fija, que ha estimulado la contratación de servicios móviles de datos. En segundo lugar, hay un nutrido mercado de apostadores dispuestos a invertir en el juego por Internet y vía móviles. Según la DGJCMT, en 2017, se realizaron apuestas deportivas por US$346 millones. En 2018, el Mundial de Fútbol en Rusia multiplicará el mercado, que crecería ¡un 80%!  frente a 2017, de acuerdo con una proyección del sitio web ApuestaTotal.com, moviendo alrededor de 1.800 millones de soles (US$550 millones). El 70% de las apuestas se dará mediante el canal online y el 30% será en el retail.
 
Solidez con miras al futuro
Para aprovechar ese contexto es que ya se están organizando encuentros empresariales en torno al juego en línea. Por ejemplo, el 25 y 26 de septiembre, en el Centro de Convenciones María Angola de Lima, se realizará Gol Expo Perú, coordinado por 3A Producciones. Se anuncia como el primer evento en Perú sobre las nuevas modalidades del gaming, que contará con un amplio salón de exposiciones con stands para la exhibición de productos y servicios de compañías interesadas en el mercado peruano. A la vez, habrá conferencias exclusivas referidas a esta temática. No sólo los indicadores del sector del juego, sino aquellos generales sobre la economía del Perú anuncian un futuro provechoso para los negocios y las inversiones. Un ejemplo es el segmento del turismo. En 2017, Perú recibió 4,32 millones de visitantes y, según precisó el presidente de la Cámara Nacional del Turismo (Canatur), Carlos Canales, para 2018, se calcula un incremento del 8% en la llegada de turistas al país. En términos macro, varios organismos y consultoras (Cepal, Banco Mundial, Banco de Crédito del Perú, Fitch Ratings) coinciden en postular un 2018 con un alza del 3,5% en la economía peruana. Las proyecciones calculan un avance del 3,8% para 2019 y 2020. Cifras sobre la realidad de la economía peruana estiman una inflación del 3,4% en 2018 (en el primer trimestre, Perú acumuló una inflación del 0,87%) y un desempleo cercano al 4% para todo el año. A nivel país, se espera que el presidente Vizcarra dé continuidad a su actual política macroeconómica, implementando medidas que promuevan la productividad y la competitividad. Seguirán creciendo las exportaciones e importaciones, así como se mantendrá el dinamismo en la demanda interna. Además, habrá un impulso fiscal relativamente importante debido a las obras de reconstrucción de la infraestructura dañada por las inundaciones que afectaron la costa centro-norte del país en el primer trimestre de 2017, y por la construcción de las sedes para los Juegos Panamericanos que se llevarán a cabo en 2019. Para la Asociación de Exportadores (ADEX), en 2018, se crearán casi 3,5 millones de empleos gracias a las exportaciones, entre trabajos directos, indirectos e inducidos, un 10,6% más con respecto a 2017. También, las visitas al país con motivo de encuentros de negocios aumentarán un 10% frente al año pasado, según datos del Buró de Convenciones y Visitantes de Lima. En ese marco empresarial, se inscribe el sector del juego. La seguridad y estabilidad del segmento presencial y la posibilidad clara de aprobar una nueva legislación para el juego online y las apuestas deportivas incrementan el atractivo de Perú como hub de negocios en proyectos integrales de hoteles o restaurantes con salas de juego. En definitiva, pese a las fluctuaciones de la gestión de Vizcarra y a los cambios en el gabinete, desde el Gobierno, apelarán a reducir las fricciones políticas y buscar el consenso. Los soportes para el crecimiento de este año serán las mejores condiciones externas y el alza del gasto público y de la inversión privada. Así como todo el país se unió para alentar a su Selección de fútbol en la Copa del Mundo (más allá de que haya quedado afuera en la fase de grupos), se aguarda la misma unidad en el área político-económica para potenciar el fortalecimiento institucional y alcanzar un mayor bienestar para todos los peruanos.

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