Regulaciones 24.10.2017 > México

México: Crecer, incluso sin nueva ley

A poco menos de un año de la elección federal, es muy probable que la reforma legislativa sobre los juegos de azar, paralizada en el Senado desde 2014, no llegue a sancionarse antes del cierre del sexenio. Sin embargo, las empresas privadas continúan invirtiendo en el mercado y confiando en su potencial, mientras se debate la carga impositiva que soportan los operadores y la posibilidad de abrir nuevas salas en el país.

Tras un último año con resultados comerciales ligeramente positivos para las empresas del sector del juego en México, pero nulos progresos en cuanto a la aprobación de la nueva Ley de Juegos y Sorteos, las esperanzas sobre la puesta en práctica de este decisivo cambio regulatorio antes del fin de la presidencia de Enrique Peña Nieto (PRI) parecen haberse derrumbado. Así, al menos, lo entiende Miguel Ángel Ochoa Sánchez, referente de la industria a nivel local y presidente de la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juegos de Apuestas (AIEJA), quien afirmó: “Dados los comicios federales del año próximo, es muy poco probable que la ley sea debatida en el Senado. Por lo menos, creo que habrá que esperar hasta el año 2019”. Así que, por el momento, seguirá rigiendo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, puesta en marcha en 1947, y apenas modificada por la reforma de 2014. A eso se suma la reducción en el número de salas en el país azteca: entre 2014 y 2017, México experimentó una disminución del 20% en el total de espacios de juego. Las aperturas fueron escasas: ocho nuevas salas en 2015 y una en 2016. De todas maneras, a futuro, se espera un incremento en la cantidad de casinos. Hay varias propuestas en distintos Estados de México que están siendo revisadas por las autoridades a fin de otorgar los permisos correspondientes. Según Ochoa Sánchez, “para 2020, podrían abrir entre 35 y 45 salas”.
 
Mapa del mercado
De acuerdo con los datos brindados por AIEJA, en la industria, existen 319 centros de entretenimiento, con Baja California (42 salas) como la región que más establecimientos tiene, seguida de Ciudad de México (32), Sonora (29), Jalisco, Estado de México, Nuevo León y Veracruz (26). Asimismo, operadores de 35 salas están en juicio, pugnando por volver a abrirlas. En cuanto a slots, hay 90.000 máquinas. Codere, con 19.184 unidades, es el grupo que más tiene. En México, la industria de entretenimiento genera empleos directos para más de 35.000 personas e indirectos para 105.000. Para el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los ingresos de casinos, loterías y otros juegos de azar entre 2003 y 2014 oscilaron entre $20.000 y $25.000 millones (US$1.117 a US$1.196 millones), anualmente. Además, la Secretaría de Gobernación (Segob) indicó que, de 2010 a 2015, los operadores tuvieron ventas por $99.838 millones (unos USS5.575 millones), pero los ingresos podrían ser mayores porque no todas las empresas tienen publicados sus estados financieros en el sitio web de la Segob. En 2015, los jugadores apostaron $15.000 millones (US$837 millones) en las salas. Estos números también representan importantes aportes al Estado. De hecho, se calcula que, en términos anuales, la industria del juego aporta al fisco cerca de $3.000 millones (US$167,4 millones) en impuestos y otros conceptos. Claro que, en cuanto a juego remoto, no hay datos precisos a nivel gubernamental sobre lo que genera. Si bien el iGaming está permitido en México, no se encuentra regulado. Lógicamente, al ser la existente una norma de 1947, resulta totalmente obsoleta en cuanto a los más recientes juegos, producto de los avances tecnológicos en el gaming global. La inclusión del online en la nueva regulación será esencial para poder ordenar ese creciente segmento del mercado, clarificar la participación de las compañías interesadas y poder aprovechar los recursos que recibirá el estado en términos de tributos.

Pesada carga impositiva
En la actualidad, las principales compañías que se reparten la torta del gaming en México son la filial mexicana de la española Codere (que incluye, entre otros, al Grupo Caliente), Comercial de Juegos de la Frontera (Big Bola Casinos) y Apuestas Internacionales S. A. (AISA, Grupo Televisa). También está Pringsa, dedicada a la operación de centros de apuestas remotas y salas de sorteos de números, que dispone de unas 20 salas bajo las marcas Emotion y Casino Life. Su capital está participado por el grupo español Cirsa. Todos estos operadores deben enfrentar una pesada carga impositiva: pagan un 30% en concepto de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y un 2% sobre aprovechamientos por uso de licencia (que cobra la Segob). A nivel federal y estatal, también  abonan el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), así como los diferentes gravámenes locales, además de los pagos al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT). En ese sentido, el año 2016 fue complejo. Se añadieron tributos en los Estados de Nuevo León (10% a las apuestas), Quintana Roo y Sinaloa. Por ejemplo, en Yucatán (se abona 10 por ciento de tributos a las apuestas y también hay un pago por las máquinas tragamonedas), en el primer semestre de 2017, la recaudación del Gobierno local por estos conceptos fue más del doble de la del 1S de 2016. Lo curioso es que, a pesar de la falta de una agenda definida sobre tributación de juegos y sorteos con apuestas en las políticas públicas, es evidente que existe una sobrerregulación en materia tributaria para las empresas concesionarias en los distintos niveles administrativos. En algunos casos, como en la ciudad de Mérida, los nuevos tributos al juego estimularon la ilegalidad y la clandestinidad; pues las máquinas de juego no reguladas se multiplicaron hasta 30.000 en 2016. Asimismo, los operadores tienen que cumplir con una legislación muy estricta en materia de prevención de blanqueo de capitales, lo que estigmatiza la operación de casinos frente a otras actividades, como la de alquiler de bienes inmuebles, también con riesgo de lavado de dinero. Un muy importante aporte para la discusión seria sobre este asunto fue el reciente lanzamiento del libro ‘Diagnóstico de marco normativo y tributario de los juegos con apuestas’, el primer estudio de este tipo realizado en México. El trabajo fue producido por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, en conjunto con la Fundación Codere. La investigación, a cargo del licenciado Ezequiel González Matus y la doctora Gabriela Ríos Granados, abordó el estatus de la legislación sobre los temas de actividad social, lúdica y económica en torno a las apuestas. Para Ríos Granados: “Las empresas tienen que pagar impuestos como el ISR y el IEPS, los derechos por los permisos respectivos federales, así como atender las demandas de los Estados y municipios en donde realizan actividades. Esto genera una carga diferenciada que va del 60% al 70% a nivel impositivo”. Entre las conclusiones del libro, están la necesidad de regular el juego online, de actualizar el marco normativo sobre el sector y de establecer una verdadera agenda pública sobre tributación del gaming.

Avances frente a la ludopatía
Una temática que no fue incluida en el estudio, pero que también preocupa al sector es el incremento de la ludopatía. En junio pasado, el Congreso mexicano aprobó por primera vez la atención pública de personas con ludopatía. Con el objetivo de prevenir y tratar esta patología, la Secretaría de Salud de México decidió implementar un programa integral destinado a personas de entre 9 y 59 años. La iniciativa se llevará a cabo en los Centros de Atención Primaria de Adicciones (CAPA). Las temáticas que abordarán los profesionales de la salud son: “Juego patológico”, “Formas de juego inicial: loterías, raspaditas y baraja”, “Fases posteriores de juego: bingo, ruleta, apuestas en deportes y máquinas tragamonedas” y “Detección de ludopatía y antecedentes”. Si bien en México no existen cifras oficiales que den cuenta de cuántos ludópatas hay en el país, los expertos del Centro de Atención a la Ludopatía y al Crecimiento Integral (CALCI) consideran que, aproximadamente, habría medio millón de personas con serios problemas de juego compulsivo y otros tres millones y medio que están en riesgo de caer o recaer en esta adicción. Para los especialistas en la temática, en los últimos cinco años, se observó un cambio de perfil en el ludópata mexicano: cada vez son más jóvenes, con un mayor nivel de formación académica y un fácil acceso a las múltiples plataformas que propone Internet. En algunos Estados mexicanos, los problemas de ludopatía están afectando a las capas más bajas de la población, debido a la adicción a las tragamonedas, cuyos principales usuarios son mujeres de entre 40 y 70 años. Ahora, a partir de esta decisión estatal, gracias al programa de tratamiento y de atención pública, podrá haber un avance importante frente a este flagelo.

Siguen las inversiones privadas
Pese a las dificultades mencionadas, en el actual escenario del juego mexicano, las empresas privadas están obteniendo beneficios de este mercado grande y diverso. Eso se debe, esencialmente, a que los grupos no han dejado de invertir (se calcula una inversión total en 2016 de $20.000 millones, unos US$1117 millones) y confiar en el sector, aún sabiendo del atraso en la aprobación de la nueva Ley del Juego. Por ejemplo, la multinacional española Codere resolvió mantener sus planes de expansión en México -mercado donde tiene presencia desde hace casi 20 años con más de 90 casinos y el Hipódromo de las Américas-, tras una inversión de $43,6 millones (US$2,44 millones) en 2016 para la renovación de máquinas y salas. En el último lustro, los ingresos de los casinos de Codere en México se incrementaron un 35,1% a $6.816,9 millones (US$380,72 millones). Actualmente, la firma tiene en trámite cuatro solicitudes para la apertura de salas, cuya aprobación depende tanto de autorizaciones locales como de la Segob. Para Carlos Zamudio, director de Relaciones Institucionales de Codere: “Si se revisa la inversión del gaming en México frente a otros países de la región, es menor en promedio por no haber una regulación adecuada. La gente busca arriesgar menos. De todas formas, nosotros siempre hemos apostado por este mercado y lo seuiremos haciendo”. El reconocido fabricante búlgaro Euro Games Technology formó parte de esa renovación de salas de Codere, al entregar en mayo pasado 130 gabinetes de slots de sus modelos P-27/27 St Slim. La nueva instalación marcó el inicio de una operación mayor de 400 máquinas (incluyendo gabinetes P-42V Curved St y Super Premier) en diferentes salas de Codere, que se completará hacia finales de 2017. Otro operador español con buena performance es México es Orenes Grupo. Según expresó recientemente Javier López Cerrón, director general de la compañía: “En México, nos va muy bien. Tenemos tres casinos y abriremos tres más en el futuro cercano”. En tanto que, en apoyo y reconocimiento al progreso del sector, la empresa alemana Merkur Gaming (filial México) decidió convertirse en miembro oficial de la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juegos de Apuestas (AIEJA).

El desafío del crecimiento
Más allá de las vicisitudes del mercado del juego en México, está claro que el potencial de progreso es inmenso, sobre todo, por la amplia y variada demografía y la cantidad de habitantes (más de 127 millones). De hecho, la situación del sector en 2017 viene siendo favorable: en el primer semestre de este año, los casinos del país recibieron a dos millones de clientes, lo que representó un incremento del 40% respecto al 1,4 millón de visitantes registrados durante el mismo período del año pasado. A eso hay que sumar la apertura, en agosto pasado, de dos salas: Winpot Hermosillo, en Sonora, y Gran Casino Frontón en Ciudad de México. El nuevo espacio de Winpot se agrega a sus otras sedes de juego en el país: Guaymas, Metepec, Mérida, Mexicali, Nogales Pachuca, Puebla y Tonalá. Mientras que el Gran Casino Frontón trajo a la Ciudad de México una atractiva propuesta que comprende 140 terminales electrónicas (primer piso), 200 slots (segundo piso), mesas de juego en vivo, como ruleta, Black Jack, Texas Hold’em, Caribbean Poker, Punto y Banca, Three Card Poker y Ultimate Texas (tercer piso), junto con un sportsbook y un restaurante. Para diciembre, se aguarda la inauguración del Tequila Barrel Bar and Casino en Playa del Carmen, Quintana Roo. A la vez, hasta el año 2020, se especula con la apertura de varias salas en Nuevo León. La industria del gaming se encuentra en un momento de estabilidad, con inversiones en las salas y atracción para apostadores de México y de otros países. El freno al crecimiento deriva de la inseguridad legislativa por la paralización del tratamiento de la nueva Ley en el Senado. Para Miguel Ángel Ochoa Sánchez, de AIEJA: “Debemos enfocarnos en el tema legal para que, a partir de 2019, con un nuevo gobierno federal, haya una definición más clara del apoyo a la industria. El día que entendamos que el casino genera empleo, inversión y entretenimiento, nos volveremos más competitivos. Quizás hasta lleguemos a ser el primer país latinoamericano del juego. También debemos tratar de convertir a México en un foco de inversión para el turismo de casinos. De esta manera, conseguiremos que los casinos del país atraigan no sólo a los clientes mexicanos, sino también a los turistas, como en Las Vegas”. Por su lado, a la hora de anticipar posibilidades futuras, Mauricio González Gómez, presidente del Grupo de Economistas Asociados (GEA), comentó que, por cada $1000 millones (US$56 millones) que pudiera tener el crecimiento del sector de juegos y apuestas en ingresos, se crearían alrededor de 13.000 empleos en el país. “Eso triplicaría la participación del gaming en el PIB nacional, que actualmente es de 0,14%. En un período de varios años de progreso, el mercado podría generar $28.000 millones (US$1564 millones) adicionales que abonarían a la economía nacional”, calculó. En este clima de proyección optimista, se llevó a cabo un evento de excelencia y gran trascendencia para el gaming local. Se trata de la Primera Convención Nacional de la Industria del Juego, que el 17 y 18 de octubre congregó a los distintos integrantes de la industria en el Centro CitiBanamex de la Ciudad de México. Organizada conjuntamente por AIEJA, la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos de México (APJSAC) y la Asociación de Fabricantes de Juegos de Azar (AGEM), la reunión permitió debatir temas relevantes de la coyuntura del juego en México, como seguridad, fiscalidad, regulación y desarrollo del juego en vivo y el juego online. A poco menos de un año de las elecciones federales del 1º de julio de 2018, en las que puede haber un cambio de signo político en el país, es esencial que el sector del juego se muestre unido y fortalecido a partir de proyectos comunes, para poder ejercer una defensa legítima y eficiente de la industria y reclamar a los tres poderes un avance concreto en temas legislativos y de políticas públicas. No sólo para los mexicanos, sino para toda la región, las esperanzas están puestas en que, de una vez por todas, México cumpla con su destino de desarrollar plenamente el potencial de su mercado en beneficio del gaming latinoamericano.

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