Regulaciones 14.03.2016 > Latinoamérica

Países vecinos a Brasil se perjudicarían con legalización

La autorización legal del gaming en el gigante latinoamericano haría que más de 200 mil brasileños dejaran de apostar en Argentina, Uruguay y Paraguay.

Debido al debate iniciado en Brasil para que los casinos puedan operar (hasta ahora están prohibidos en su territorio), hay muchas dudas en los territorios vecinos sobre la debacle económica que causaría un juego legal en Brasil. Actualmente, muchos brasileños (unos 200 mil, según estimaciones) cruzan la frontera y realizan sus apuestas en Paraguay y otros países de la región.

La prohibición de los casinos en suelo brasileño hace que el país deje de percibir en concepto de tributos unos 17 billones de reales anuales (US$447 millones). Desde las autoridades, Magno José Santos de Souza, presidente del Instituto Brasileño de Juego Legal, afirmó en una audiencia pública de la Comisión Especial del Marco Regulatorio de los Juegos de Azar en Brasil que hay un perjuicio a su país al prohibirse los juegos de azar.

En Brasil, pretenden instalar la cultura de la apuesta mediante salas de juego en la categoría entretenimiento, es decir, que se ubique en los segmentos de turismo, hotelería y gastronomía, cuyos representantes serán responsables de atender la demanda de clientes y servicios. Claro que del otro lado de la frontera, ya están lamentando el lucrativo negocio que se perdería. Actualmente, en Paraguay, la entidad encargada de regular los juegos de azar, la Comisión Nacional de Juegos de Azar, presidida por Javier Balbuena, recauda un nivel superior a los G.100.000 millones (unos US$17,6 millones). De legalizarse el juego en Brasil, Paraguay deberá pensar en una nueva estrategia que permita obtener dinero de apuestas en reemplazo de los gastos de los brasileños en el juego en el territorio guaraní.

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