Salas 28.11.2017 > Mundo

El Estado español volverá a rescatar al Hipódromo de La Zarzuela

Situada en las afueras de Madrid, España, las pérdidas de la pista crecieron un 40% en el último año y superaron los 8 millones de euros.

El Hipódromo de La Zarzuela está controlado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y Loterías de España. En 2015, el Estado tuvo que inyectar 10 millones de euros para solventar sus gastos. Ahora, en 2017, la cobertura sería superior. Es que, si bien en 2016 la pista facturó más de 7,6 millones de euros, la cifra no fue suficiente para hacer frente a sus números rojos. Desde 2011, la sociedad que gestiona el Hipódromo arrastra un resultado negativo de más de 26,7 millones de euros.
 
El 95,78% del accionariado del Hipódromo de La Zarzuela está en manos de la SEPI. El otro 4,22% también es público, pero bajo el paraguas de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (Selae). Ante la crisis, para el próximo 28 de diciembre, se ha convocado una junta de accionistas extraordinaria en la que se buscarán aprobar las "aportaciones de los accionistas para el reequilibrio patrimonial de la Sociedad". 
 
Por el momento, se desconoce la nueva inyección de fondos y la SEPI asegura que se concretará el mismo día de la Junta. Sin embargo, el desequilibrio patrimonial del Hipódromo sí es público. Al cierre del año, contaba con un fondo de maniobra negativo por importe de 31,2 millones de euros (23,8 millones al 31 de diciembre del año anterior). Este concepto indica la capacidad de la compañía para hacer frente a las obligaciones de pago con todos los mecanismos que tiene a su alcance, como la tesorería, existencias o las deudas que tiene que cobrar.
 
La firma que revisa las cuentas del Hipódromo, Grant Thornton, realizó un párrafo de énfasis en su informe de auditoría en el que señala que la compañía "ha incurrido en pérdidas significativas" en el ejercicio 2016 y en los anteriores. "Esas pérdidas también se prevén en el próximo ejercicio. Ante esta situación, la viabilidad financiera y patrimonial de la sociedad en el corto plazo dependerá de la efectividad del apoyo de sus accionistas", argumenta.
 
Al analizar los números rojos de 2016, se advierte que la partida que más creció en su balance fue la de gastos de gestión, que casi se triplicó, hasta 6,13 millones de euros. Ahí, básicamente, se incluyen los premios de las carreras y las apuestas sobre éstas dentro del recinto. Los primeros pasaron de 1,3 a 3,5 millones de euros; las apuestas, de 0,9 a 2,6 millones.
 
No es la primera vez que el Hipódromo tiene problemas financieros. Estuvo nueve años cerrado, hasta que volvió a abrir sus puertas en 2005. Vivió su auge y caída de la mano de dos ex presidentes del Real Madrid, Ramón Mendoza y Lorenzo Sanz. En 1992, la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España (como se llamaba entonces la empresa que lo gestionaba) entró en quiebra. Patrimonio Nacional aprobó el traspaso a la empresa Hipódromo de Madrid, propiedad de Enrique Sarasola, que, en 1997, se declaró en suspensión de pagos.
 
Los caballos volvieron en 2005 y hoy, bajo el paraguas de la SEPI, la sociedad presidida por Faina Zurita de Ussía trata de ajustar sus finanzas. Para operar dispone, según explica en sus cuentas, de un crédito de la propia SEPI por valor de más de 32 millones de euros. Además, el Hipódromo tiene una factura pendiente de pago por Patrimonio Nacional. En los últimos años, ha realizado obras de rehabilitación, sobre todo en las tribunas, por importe superior a los 33 millones de euros, de los que Patrimonio, al cierre del año, había abonado 23,4 millones. El resto, los 9,8 millones pendientes, corresponde a un crédito que el Hipódromo irá recuperando a lo largo de 17 años. 
 
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