Salas 27.04.2018 > Argentina

¿Por qué Argentina quedó afuera de la operación?

Irregularidades impositivas, dificultades legales e incertidumbre a futuro con los socios de Cirsa en Argentina hicieron que Blackstone desistiera de incluir a ese mercado en el paquete de la adquisición.

Cuando en 1999 el Grupo Cirsa ingresó al mercado del juego argentino al ganar la licitación para operar el, hasta ese momento, único Casino Flotante de Puerto Madero, poco imaginó que, veinte años después, iba a tener que enfrentar tantos obstáculos. Por cierto, más allá de esos inconvenientes, el negocio en ese tiempo fue fabuloso, y Cirsa recaudó miles de millones de pesos argentinos al dar el puntapié inicial a un sector que, durante el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, se incrementó (en casinos, loterías, bingos y demás segmentos de apuestas de azar) entre un 100% y un 400%.
 
Muchos analistas consideran que el inicio del conflicto de Cirsa con el gaming argentino se dio en 2007, cuando la multinacional española aceptó asociarse con el controvertido empresario kirchnerista Cristóbal López. Por ejemplo, la consultora Moody’s decía en ese entonces: “Tras el anuncio del ingreso de Cristóbal López, Cirsa está poniendo en juego su activo más importante, que generó en 2006 el 25% de la utilidad total de la compañía”. En mayo de 2007, Manuel Lao Hernández, presidente de Cirsa, aceptaba ceder el 50% de las acciones de los casinos flotantes al dúo Cristóbal López (firma Inverclub, 25%) y su socio Francisco De Achával (firma HAPSA, 25%). La venta fue por US$120 millones. A cambio, Cirsa se incorporó al capital accionario (con un 50%) del Casino City Center de Rosario, Santa Fe, que estaba en manos de López
 
Entre 1999 y 2014, la estrategia de la empresa de López, en acuerdo con el kirchnerismo y con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, conducido por el PRO, partido del actual presidente Mauricio Macri, fue dar un porcentaje de canon al Estado (20%) y no recibir ningún control de los organismos oficiales a sus actividades, así como ‘evitar’ el pago de impuestos al fisco.  
 
Por supuesto, el tiempo pasó y las deudas se fueron acumulando. Con la salida del kirchnerismo y la llegada de Macri al poder, hubo varios cambios en torno a la industria del juego en Argentina: aumento de operativos contra la ilegalidad, mayor control de la actividad y traspaso del juego de la órbita nacional a la Ciudad de Buenos Aires, que se encargaría de su fiscalización. En junio de 2016, anticipando una ‘persecución’ de parte del nuevo Gobierno, López le cedió el negocio del juego a su socio Ricardo Benedicto, aunque siguió de cerca el estado de ese negocio. Además de estar al tanto de esta movida turbia, Cirsa, el socio español de Inverclub, recibió un golpe de parte del Estado argentino. En febrero de 2017, se determinó (decreto 95/2017) que los Casinos Flotantes de Puerto Madero deberían empezar a pagar el 30% de los beneficios que obtenían de las apuestas, frente al 20% que venían abonando hasta ese entonces. De hecho, en el informe financiero de 2017 de Cirsa, se reconocía este impacto significativo del aumento de impuestos en Argentina, así como la devaluación de la moneda local (15,4% del peso frente al euro).  
 
Las malas noticias siguieron en junio de 2017, cuando, tras una denuncia por lavado de dinero y evasión fiscal que realizó la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el juez en lo penal económico Juan Galván Greenway ordenó un allanamiento en el Hipódromo de Palermo y los Casino Flotantes. Para colmo, en diciembre de 2017, el juez federal Julián Ercolini ordenó la detención de López, el ¿ex? socio de Cirsa, en el marco de la causa en la que está acusado de evadir al fisco unos $8.000 millones (US$400 millones). López estuvo preso desde el 20 de diciembre de 2017 hasta el 16 de marzo de 2018. Pero, tras poco más de un mes en libertad, López volvió a ser detenido, casi en el mismo momento de la operación Cirsa- Blackstone, y trasladado al penal de Ezeiza, por orden de los jueces Gustavo Hornos y Eduardo Riggi, de la sala I de la Cámara de Casación. Lo que antes figuraba en la causa como “evasión fiscal” ahora fue caratulado como “administración fraudulenta agravada”. Además, se complicó la situación del ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, señalado por haber permitido esa monumental evasión, con el consentimiento de los Kirchner.
 
En definitiva, todo lo señalado aquí, sumado a la incertidumbre de lo que sucederá con la concesión de Casino Buenos Aires (los barcos flotantes de Puerto Madero), que vence en 2019, hacen un cóctel demasiado explosivo como para que Blackstone haya querido involucrarse con las propiedades de Cirsa en Argentina. Lao Fernández ya declaró que se hará cargo de las operaciones de la empresa en este país sudamericano. Habrá que ver cómo podrá enderezar el rumbo del negocio para seguir contando con los buenos ingresos de sus salas en Argentina y alejarlas de las polémicas y conflictos de los últimos años.
 
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